Un perro no sólo ofrece compañía,
también brinda múltiples beneficios para
el estilo de vida y la salud de las personas de la tercera edad.
Algunos creerán que es una gran
responsabilidad, y sí lo es: por las vacunas y los cuidados que requiere; pero
en el caso de un adulto mayor le ayuda a ejercitarse, convivir con otros y
distraerse.
Una mascota también es
auxiliar en las primeras manifestaciones de las enfermedades cognitivas, ya que
ayuda a disminuir la ansiedad y la apatía que pueden provocar los trastornos
mentales.
Las mascotas ayudan a adultos
mayores porque los motivan a hacer actividades diferentes, señala Linda
Rodríguez, voluntaria de Prodan, asociación civil mexicana que promueve la
adopción de perros. Indica que algunos estudios sostienen que el simple hecho
de acariciar a un perro ayuda a disminuir la presión arterial.
La obtención de una mascota es una
opción para contrarrestar ese deterioro, sugiere, porque les ayuda a integrarse
y distraerse.
Entre los principales cambios que se
observan después de que un adulto
mayor adopta a un perro están una mejor participación, más diálogo
y el disfrute del momento que pasan junto a él, resalta.
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