viernes, 13 de septiembre de 2013

Mitos y Verdades sobre el adulto mayor

Una verdad innegable es que todos envejecemos. Sin embargo, muchas personas aún no sabemos exactamente cuáles de las cosas que escuchamos acerca de esta etapa de la vida son ciertas y cuáles no lo son. Aquí hay una lista de mitos y verdades acerca de la tercera edad.

  • Fallas de memoria: Mito. Aunque desde el punto de vista neurológico existen modificaciones al envejecer, no siempre se ve afectada la función cerebral. No obstante, los cambios en el estilo de vida pueden hacer que las personas se sientan menos activas y mientras más tranquilos estén disminuye el poder de asimilación de hechos, ya que la memoria está asociada a la atención.
  • Menor necesidad de ejercicio físico: Verdad. Es importante mantenerse activos durante toda la vida, pero al envejecer la capacidad pulmonar y cardíaca disminuye; por tanto, la actividad física debe tener una intensidad diferente.
  • Los dolores por artritis son inevitables: Mito. No todas las personas de la tercera edad sufren de osteoartritis, aunque sea una enfermedad muy común durante la tercera edad. Los dolores causados por la degeneración del cartílago son habituales, pero es necesario acudir al médico para realizar el debido tratamiento y controlarse.
  • Disminución del deseo sexual: Verdad. Tanto en hombres como en mujeres disminuye el deseo sexual, sin embargo esto no es impedimento para mantener una vida activa en este sentido, aún cuando no sea con la misma frecuencia.
  • ¿Necesito un geriatra a los 60?: Mito. Aunque el geriatra es un médico que se especializa en enfermedades comunes de la vejez; se puede acudir a este especialista cuando se está joven para prevenir algunas dolencias propias de la tercera edad.
  • Disminución de la sed: Mito. Este cambio no se produce precisamente por el paso de la edad, sino por los cuadros de incontinencia y los medicamentos que funcionan como diuréticos que tienden a reducir el consumo de antes. Se recomienda tomar la misma cantidad de agua que antes, aunque no se tengan ganas.
  • Falta de sueño: Mito. Al envejecer la arquitectura del sueño cambia y con frecuencia los adultos mayores tienden a pensar que durmieron menos o no durmieron más cuando la realidad puede ser otra. Si se padece de insomnio es importante no automedicarse, sino acudir al médico para tratarlo.
  • Cambio del paladar: Verdad. Las papilas gustativas de la lengua sufren un cambio con la llegada de la edad, lo cual influye en la percepción del gusto. Por esta razón es que muchas veces vemos que las personas de la tercera edad comen alimentos muy dulces o muy salados.
  • Hay enfermedades “normales” en la tercera edad: Mito. Las enfermedades no pueden ser consideradas normales, sean en la edad que sean. Existen enfermedades comunes como cataratas, artritis, hipertensión, étc, pero deben ser tratadas para llevar la vida con salud y bienestar.

Aunque muchas personas teman envejecer, es parte del proceso natural de la vida. Para disfrutar esta etapa sin remordimientos, simplemente hay que cuidarse para prevenir.

Fuente: http://naturalmentedulce.com.ve/mitos-y-verdades-sobre-la-tercera-edad/

lunes, 9 de septiembre de 2013

Cuidado con los medicamentos que consumes

Es frecuente que los adultos mayores tengan afecciones crónicas, generalmente más de una, y que tomen varios fármacos a la vez. Cualquier fármaco puede tener efectos colaterales y, si se ingieren varios, pueden interferir unos con otros, exagerando o limitando sus efectos. Por otra parte, si no se lleva un buen registro de los medicamentos que toman, es posible cometer errores e ingerir sobredosis de alguno de ellos.

También debe considerarse que en el adulto mayor el hígado, el riñón o el aparato digestivo no funcionan igual que en un adulto joven y por lo tanto, la absorción, el metabolismo o la eliminación de un fármaco son diferentes. Por esto, una dosis corriente puede resultar excesiva para ellos.

Para anticiparnos a cualquier problema debemos hacer estas preguntas a nuestro médico: ¿qué podría pasar si me equivoco y tomo remedios de más? ¿Se "contrapone" con las otras cosas que tomo? ¿Si siento algo raro, puedo llamarlo? ¿Podría tomar menos remedios?

Muchos fármacos, especialmente los tranquilizantes e hipnóticos, a veces algunos antidepresivos, antialérgicos y antiparkinsonianos, pueden producir embotamiento y fallas de la concentración y de la memoria. Los adultos mayores están especialmente expuestos a este riesgo, de tal modo que estos medicamentos no deben ser usados sin una clara indicación médica y ojalá en dosis reducidas.

Una recomendación general es tener un cuaderno donde se anoten las indicaciones médicas, los medicamentos que recibe, las molestias que atribuye a ellos, y no olvidar llevar este cuaderno a cada control médico.

  • Un exceso de medicamentos puede ser dañino.
  • Lleve un registro de los medicamentos que toma.


La alimentación para el adulto mayor

Es de conocimiento que debemos cuidar nuestra alimentación para una mejor calidad de vida, pero ¿sabemos que comer?
Algunos de los problemas de salud de la tercera edad podrían verse favorecidos con una adecuada intervención nutricional. Ayuda a mejorar la calidad de vida, reducir el riesgo de padecer enfermedades y/o contribuir a  su recuperación.
  • Realizar una correcta elección de los alimentos en el mercado. Es importante, también, cuidar su manipulación y conservación en el hogar.
  • Asegurar el consumo de energía (calorías) adecuado, para mantener el peso correcto y como vehículo de nutrientes. Las dietas muy restringidas en calorías no cubren todos los requerimientos.
  • Hacer cuatro comidas diarias. Si existiera pérdida de apetito se recomienda realizar seis comidas e ingerir menores cantidades en cada comida.
  • Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
  • Comer frutas y hortalizas todos los días.
  • Consumir lácteos descremados todos los días.
  • Comer carnes rojas y blancas. Antes de cocinarlas hay que retirar la grasa visible.
  • Evitar salteados y frituras. Moderar el consumo de azúcar y sal.
  • Vigilar la ingesta de líquidos: hay que tomar abundante agua potable durante todo el día. Con el envejecimiento hay cambios en el balance hidro-electrolítico y el contenido del agua corporal tiende a disminuir.
  • Cuidar la dentadura y la higiene bucal. Abandonar el hábito de fumar.





Cualquier intervención nutricional debe adecuarse a la situación y debe evaluarse periódicamente para comprobar la tolerancia y adherencia.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Beneficios del Tai Chi

El Tai Chi es una disciplina que combina movimientos y estiramientos lentos y armónicos, con imágenes mentales y respiraciones profundas. Las personas que lo practican regularmente dicen sentirse con mucha energía y con una paz interior muy grande y puede ser practicado por niños, jóvenes, adultos y es ideal para personas mayores.



Aseguran que no solamente obtienen beneficios físicos sino mentales, como una mayor capacidad de concentración. Otros beneficios importantes del Tai Chi es el fortalecimiento de los músculos, un aumento en el balance de la persona y mayor flexibilidad.

Recientemente se ha sugerido que las personas mayores también pueden practicar el Tai Chi y obtener grandes beneficios y se ha reportado que las personas mayores de setenta, ochenta y noventa años pueden reducir su riesgo de caídas, bajar su presión arterial y mejorar sus síntomas de artritis además de desarrollar energía, concentración y flexibilidad, sobre todo cuando se realizan ejercicios en pareja denominados Tui Shous”.

Entre los grandes beneficios que proporcionan salud y vigor para el cuerpo se pueden mencionar los siguientes:
  • Reduce las tensiones, mejora la circulación y aumenta la fuerza y flexibilidad.
  • Facilita la concentración y elimina el estrés.
  • Disminuye la presión arterial.
  • Proporciona mayor oxigenación al cuerpo al respirar correctamente.
  • Equilibra la mente y el cuerpo.
  • Refuerza las articulaciones, ejercita músculos olvidados y mejora el tono muscular.
  • Permite el movimiento sin fatiga.
  • Previene y es terapia para dolores de espalda.
  • Facilita el descanso nocturno y el dormir tranquilos placenteramente.
  • Favorece el buen humor.
  • Ayuda a prevenir y controlar la osteoporosis, sin mayores riesgos de fracturas.
  • Ayuda a que las personas con depresión, ansiedad e introversión, mejoren sus condiciones y tengan una mejor comunicación.
  • Al practicarlo en grupo, se favorece la socialización y el sentimiento de unidad, tan importantes sobre todo en para los adultos mayores.

Sin embargo, los adultos mayores que quieren comenzar con una clase de Tai Chi deben tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El instructor de Tai Chi debe tener experiencia enseñando a personas mayores.
  • El instructor debe saber realizar ciertas adecuaciones en los ejercicios para personas con limitaciones físicas.
  • Las personas con ciertas condiciones médicas como artritis ó enfermedades del corazón deben consultar con su médico para ver si es apropiado iniciar una clase de Tai Chi.

¿Dónde practicar Tai chi en lima? En esta página encontrarás donde poder hacerlo: http://www.yinyangperu.com/donde_hacer_taichi.htm


El Parkinson y el ejercicio

La enfermedad de Parkinson es un trastorno que afecta las células nerviosas, en una parte del cerebro que controla los movimientos musculares. En la enfermedad de Parkinson, las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina mueren o no funcionan adecuadamente. Normalmente, la dopamina envía señales que ayudan a coordinar sus movimientos. Nadie conoce el origen del daño de estas células. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden incluir:
  • Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara
  • Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco
  • Lentitud de los movimientos
  • Problemas de equilibrio y coordinación
A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples. También pueden tener problemas como depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.
La enfermedad de Parkinson suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes. Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. No existe una cura para la enfermedad de Parkinson. Existen diversas medicinas que a veces ayudan a mejorar enormemente los síntomas.
Ejercicio:

Debido a que los movimientos se ven afectados en la enfermedad de Parkinson, el ejercicio puede ayudar a las personas a mejorar su movilidad. Algunos médicos prescriben terapia física o ejercicios de fortalecimiento muscular para ejercitar los músculos y poner los músculos rígidos y subutilizados en una gama completa de movimiento. Los ejercicios no detienen la progresión de la enfermedad pero pueden mejorar la fortaleza corporal de forma que la persona esté menos incapacitada. Los ejercicios también mejoran el equilibrio, ayudando a algunas personas a superar los problemas al caminar y pueden fortalecer ciertos músculos de forma que las personas puedan hablar y tragar mejor. Los ejercicios también pueden mejorar el bienestar emocional de los pacientes de Parkinson dándoles un sentimiento de realización. Aunque los programas de ejercicios estructurados ayudan a muchos pacientes, una actividad física más general, tal como caminar, practicar la agricultura, nadar, ejercicios calisténicos y el uso de máquinas de ejercicios también es beneficiosa.



Fuentes: 

Previniendo el Alzheimer

Se controversia mucho acerca de cuáles son las causas específicas que generan la enfermedad, pero aún no hay nada escrito. Lo cierto es que hay hábitos y ejercicios que podrían tener alguna incidencia en su prevención.

Hábitos saludables:
  • Evitar el cigarrillo: Éste podría provocar pequeños accidentes cerebro-vasculares que, en ocasiones, pueden dañar el cerebro y causar demencia.
  • Llevar una sana y equilibrada alimentación, libre de grasas y rica en omega 3 y 6, vitamina E, vitamina C, vitamina B12 y ácido fólico; las cuales benefician al cerebro.
  • Hacer ejercicio físico de forma habitual, mínimo tres veces a la semana. 
  • Estar en permanente actividad mental (leer, estudiar, trabajar, pensar).
Así pues, la importancia de tener el cerebro en permanente actividad y además sacarlo de su usual funcionamiento, es decir, activar las partes que se encuentran dormidas y estimular el otro lado del cerebro que no se usa.
Algunos ejercicios para volverlos parte de la vida diaria:

  • Bañarse con los ojos cerrados, por lo menos una vez a la semana: sólo con el tacto, localice el jabón, shampoo, ajuste la temperatura del agua, etc. Esto con el fin de reconocer nuevas texturas y potencializar los sentidos. 
  • Usar la mano que sea menos hábil: la izquierda para los diestros, o la derecha para los zurdos; para escribir, comer, cepillarse los dientes, peinarse, abrir un cajón, manejar el mouse del computador, abrir y cerrar la llave del agua, etc.
  • Hacer ejercicios con los dedos de las manos: unir la yema del pulgar con los demás dedos y repetir varias veces. Esto ayuda a que los dos hemisferios cerebrales se conecten.
  • Movimientos cruzados: sentado en una silla, levante la rodilla derecha y tóquela con la mano izquierda, y viceversa. Se aconsejan series de 10 repeticiones.
  • Cambie la ubicación de las cosas: al saber donde está todo, la mente construye un mapa y se evita esfuerzos.
  • Hacer crucigramas, rompecabezas, sudokus… juegos que inviten a pensar.
  • Caminar de espalda, puede ser en la casa donde no haya peligros.
  • Usar el reloj en la mano contraria a la que normalmente lo usa.
  • Vestirse con los ojos cerrados.
  • Estimular el paladar con cosas diferentes.
  • Leer en voz alta.
  • Ver las fotos al revés, de cabeza para abajo.
  • Mirar la hora en un espejo.
  • Cambiar de ruta para ir de la casa al trabajo.


Como vemos, todas las ideas anteriores tienen algo en común: se salen de la rutina. Las actividades rutinarias hacen que el cerebro funcione automáticamente y requiera un consumo mínimo de energía, asimismo, no hay fabricación de neurotrofinas, las cuales favorecen la memoria y su producción depende de cuan activas sean las células del cerebro. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

El Alzheimer

El alzheimer es una alteración neurodegenerativa, que suele aparecer a partir de los 65 años, aunque también puede presentarse entre gente más joven. Cuando una persona padece la enfermedad de Alzheimer, experimenta cambios microscópicos en el tejido de ciertas partes de su cerebro y una pérdida, progresiva, pero constante, de una sustancia química, vital para el funcionamiento cerebral, llamada acetilcolina. Esta sustancia permite que las células nerviosas se comuniquen entre ellas y está implicada en actividades mentales vinculadas al aprendizaje, memoria y pensamiento.
Es difícil determinar quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, de causa desconocida, en la que, al parecer, intervienen múltiples factores. He aquí algunos de los elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología.


  • Edad : Suele afectar a los mayores de 60-65 años, pero también se han dado casos entre menores de 40. La edad media de diagnóstico se sitúa en los 80, puesto que se considera que el mal de Alzheimer es una enfermedad favorecida por la edad.
  • Sexo : Las mujeres lo padecen con más frecuencia, probablemente, porque viven más tiempo.
  • Razas: afecta por igual a todas las razas.
  • Herencia familiar: La enfermedad de Alzheimer familiar, una variante de la patología que se transmite genéticamente, supone el 1 por ciento de todos los casos. No obstante, se estima que un 40 por ciento de los pacientes con esta enfermedad presentan antecedentes familiares.
  • Factor genético: Varias mutaciones en el gen de la proteína precursora de amiloide (APP), o en el de las presenilinas 1 y 2. También podría asociarse con mutaciones en el gen de la apolipoproteína E (ApoE). Esta proteína está implicada en el transporte y eliminación del colesterol. estas investigaciones, la nicastrina activaría la producción del amiloide beta.
  • Factores medioambientales: El tabaco se ha mostrado como un claro factor de riesgo de la patología, al igual que las dietas grasas. Por otra parte, pertenecer a una familia numerosa también parece influir en el riesgo de Alzheimer.

Síntomas: En un principio, surgen pequeñas e imperceptibles pérdidas de memoria, pero con el paso del tiempo, esta deficiencia se hace cada vez más notoria e incapacitante para el afectado, que tendrá problemas para realizar tareas cotidianas y simples, y también, otras más intelectuales, tales como hablar, comprender, leer, o escribir.